Discurso de Fander Falconí em Copenhaga, um dos pioneiros da economía ecológica da América Latina, que foi convidado a ser ministro do governo equatoriano.
O Equador tem uma das propostas mais interessantes e inovadoras nas discussões sobre o clima. Incorpora perfeitamente o discurso da justiça climática e também a questão da dívida ecológica.
A proposta é manter intocadas as grandes reservas de petróleo do Yasuni-ITT, um dos maiores centros de biodiversidade do planeta. Contudo, para abdicar da riqueza económica que essas reservas iriam geram, pede que os países mais ricos paguem compensações económicas (equivalentes a, se não estou em erro, cerca de metade do valor esperado pela extracção do petróleo). Já vários países, como a Alemanha, acordaram em fazer pagamentos anuais para manter estas reservas no solo.
(original em http://www.mmrree.gov.ec/2009/discurso_copenhague.asp)
DISCURSOS DEL MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES, COMERCIO E INTEGRACIÓN
Discurso del Ministro de Relaciones Exteriores,
Comercio e Integración del Ecuador Fander Falconí
COP15 Cambio Climático
Copenhague, diciembre 2009
Reciban los y las representantes de todos los pueblos del mundo el abrazo fraterno del pueblo ecuatoriano y de su Presidente, Rafael Correa.
Desde hace tiempo se conoce el aumento del efecto invernadero como consecuencia principalmente de la quema de combustibles fósiles de las sociedades sobreconsumidoras del Norte. En 1895 el químico Svante Arrhenius ya explicó cómo, al aumentar la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera, aumentaría la temperatura atmosférica y se produciría el cambio climático.
¿Por qué demoró tanto el debate político y económico sobre esta cuestión, si el crecimiento económico trae aparejadas emisiones crecientes? En 2007 y 2008 hubo un pico de emisiones de dióxido de carbono; en 2009 han bajado 3 por ciento en el mundo. ¿Ese será un pico definitivo? ¿O es un pico en medio de una cordillera que finalmente nos lleve a todos al desastre climático?
El freno de las emisiones en 2009 ha sido causado por la crisis económica y no por los compromisos internacionales. Un pequeño descenso del PIB mundial lleva a un descenso mayor de las emisiones de dióxido de carbono. Esto se suma al aumento de la eficiencia energética, además las inversiones de energía eólica y solar. Sin embargo, este descenso es insuficiente. Deberíamos comprometernos como naciones a bajarlas 50 o 60 por ciento, rápidamente, como dice el Panel Intergubernamental de Cambio Climático
No obstante, antes de continuar con los compromisos de reducción, es necesario preguntarse: ¿Quiénes deben bajar emisiones? ¿Pueden los más pobres del mundo disminuir las emisiones de dióxido de carbono?
Hay emisiones necesarias y hay emisiones de lujo.
Las diferencias per capita son muy grandes: 20 toneladas de CO2 por persona por año en economías muy ricas, y menos de 3 toneladas en economías empobrecidas. La reducción de emisiones deben realizarla los países que están por encima del promedio mundial tolerable, que son los que han producido histórica y actualmente la mayor parte de dióxido de carbono.
Los países no-industrializados somos como fumadores pasivos, sufrimos a causa de la desproporcionada quema de petróleo, gas y carbón de los países ricos. Y también por la deforestación causada a menudo por la demanda exterior, mal pagada, de biomasa.
La responsabilidad histórica diferenciada de los países industrializados, está reconocida desde 1992 en Río de Janeiro, pero no es aplicada eficazmente. El reconocimiento de la Deuda Ecológica por responsabilidades históricas de los países ricos, permitiría operativizar el concepto de las responsabilidades comunes pero diferenciadas. Es urgente fomentar iniciativas que busquen establecer un mecanismo para medir esta deuda y poder determinar la responsabilidad de los países del Norte.
Los fondos provenientes del pago de la deuda ecológica histórica deben ser destinados a la conservación de los bosques y la biodiversidad, a la adaptación de ecosistemas y grupos humanos vulnerables, como los del Ecuador, a la transición energética, y evitar la emisión de gases de efecto invernadero. No se trata de que los países desarrollados den créditos de “adaptación” o “mitigación” a los países que no tienen responsabilidad histórica, o tienen muy poca, por el cambio climático. Y mucho menos, que esos créditos actúen como nuevos mecanismos de endeudamiento para los países del Sur. Estamos hablando de una cuestión ética, basada en el reconocimiento de los países desarrollados de una responsabilidad financiera, y sobretodo, de una responsabilidad social de las generaciones actuales y futuras. Me refiero con esto a un “Ajuste Ambiental”. Pagar la deuda histórica es como pagar una multa, no es un permiso para continuar con la misma lógica de explotación. El pago de la deuda climática debe comenzar a través de los resultados a ser acordados en la 15ª Conferencia de las Partes, debe responder a un proceso sostenido y justo, y deben crearse tribunales internacionales que las diriman.
Mi Gobierno demanda que los acuerdos alcanzados en este foro garanticen un aumento de temperatura inferior a 1.5 grados, no 2 grados, como los representantes de la Unión Europea y de la Comisión Europea han dicho. El objetivo de la Convención es evitar una interferencia "peligrosa" del sistema climático: les pregunto entonces, peligrosa para quién? Dos grados es demasiado peligroso para la mayor parte del mundo.
En términos de concentración de CO2 en la atmósfera ya estamos llegando casi a 400 partes por millón, no podemos llegar a 450 partes por millón. En Ecuador, en los Andes, en Asia Central desaparecen los glaciares. Hay una deuda ecológica, una deuda climática, una deuda de carbono de quienes han emitido desproporcionadamente gases de efecto invernadero. Hay un rating de la deuda financiera, algunos países tienen A, otros B. En la deuda ecológica, los ratings deberían ser C, D, E,F y muchos países no quieren afrontar sus responsabilidades y los compromisos que ya se tienen bajo la Convención y el Protocolo de Kyoto.
El Ecuador es consciente de la responsabilidad con el ambiente y se ha posicionado a nivel global como una nación que toma iniciativas unilaterales, voluntarias y con fondos públicos.
Ecuador no solo reclama reparaciones, ofrece una iniciativa sin precedente, la Iniciativa Yasuní-ITT, la misma que demuestra la posición de Ecuador por hacer un sacrificio económico en aras del respeto a los pueblos indígenas no contactados que viven en ese rincón de la Amazonía, en beneficio de la preservación de una biodiversidad inigualable que interesa a todos los reunidos aquí, y para evitar la producción de más de 400 millones de toneladas de dióxido de carbono que se producirían al quemar los 850 millones de barriles de petróleo. Esta iniciativa es revolucionaria frente a los mecanismos del Protocolo de Kyoto, considerando que busca la compensación por evitar emisiones de carbono, mientras que las demás propuestas buscan la absorción de emisiones.
El segundo ejemplo es el eco impuesto Daly –Correa. Ecuador es país exportador de petróleo y miembro de la OPEP. El gobierno del Presidente Rafael Correa propuso ya en el 2007 un eco-impuesto a cargo de los países de la OPEP a la exportación de petróleo, es decir, un recargo o retención ambiental de un tres por ciento, en principio, que haga bajar la demanda y por tanto las emisiones de dióxido de carbono. Los ingresos deben ir a fines sociales y a facilitar la transición hacia energías sustentables. Ese eco-impuesto debe aplicarse también a otros combustibles exportados en proporción a su impacto ambiental.
Las iniciativas ambientales que propone Ecuador responden a su interés y esfuerzo de contribuir a la creación de una nueva estructura financiera internacional. La propuesta de generar criterios ambientales en nuevas instituciones financieras abre las puertas para construir colectivamente una gobernanza ambiental de nuevo tipo, que debe regir en el marco del régimen internacional de cambio climático.
Ecuador observa esta época de crisis como una oportunidad para radicalizar los cambios que permitan transformar nuestras sociedades.
Para nosotros, la tierra, la naturaleza, el medio físico, es parte integral del principio fundamental de nuestro ordenamiento constitucional, del “Sumak Kawsay” o buen vivir. Nuestra constitución igualmente le convierte a la naturaleza en sujeto de derecho, le reconoce el derecho de que todos sus ciclos vitales sean respetados, preservados y regenerados. Este principio del buen vivir, que significa vivir con dignidad, de acuerdo con nuestros valores culturales y en armonía con la naturaleza, es la base de las políticas económicas y sociales que está aplicando el gobierno del Ecuador para superar la inequidad social.
--
Gualter Barbas Baptista
GPG/PGP key: http://pgp.mit.edu:11371/pks/lookup?op=get&search=0x69E443B9
Blog: http://ingenea.pegada.net
GAIA - Grupo de Acção e Intervenção Ambiental
http://gaia.org.pt
ECOMAN - Centro de Economia Ecológica e Gestão do Ambiente
http://ecoman.dcea.fct.unl.pt
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